Extracto de ni nuevo libro: Libérate Escribiendo, a publicarse como Ebook el 30 de noviembre.
En un sentido amplio, la creatividad se define como la capacidad de hacer que algo exista. Bajo tal enfoque, podría argumentarse que una idea, por el sólo hecho de pensarse, es ya una creación. Sin embargo, para el mundo comenzará a existir únicamente en el momento en que se comparta, en el caso particular que nos ocupa, de forma escrita. Pero el mismo concepto puede extenderse a la música, la pintura, la escultura, la actuación, o cualquier otro tipo de arte, todas son formas de concretar ideas y compartirlas con los semejantes.
Muchos artistas insisten en que en el proceso de creación lo que comparten no son ideas, sino sentimientos. Esto es especialmente cierto en nuestra labor, recordemos que la escritura creativa, a diferencia de otros tipos de expresión escrita, tiene por objeto principal entretener, y esto se logra despertando las emociones del lector.
Cada idea pertenece a una especie diferente, a algunas hay que darles vueltas y revueltas en la cabeza hasta poder expresarlas de forma clara y otras acuden en caudal y prácticamente se plasman en el papel por sí solas.
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Lo quiero intentar
Ejercicio 7 —Sin pensar, escribo lo que primero me venga a la mente al leer lo siguiente:
Bicicleta
Jardinero
Laberinto
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Cuentan quienes lo han intentado
[Alejandra S., 23 años]
Aguja: Una anciana trata de enhebrar una aguja, sus ojos cansados no le ayudan mucho, afuera hay niños jugando, así que se asoma a la ventana a pedirles ayuda. Los niños salen corriendo pues la anciana tiene fama de bruja ….
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[Sebastián, S., 25 años]
Espejo: El reflejo del Conde Lucanor no es el que corresponde a una persona de su alcurnia. Joven, elegante y recién afeitado, en la imagen lo que aparece es un mendigo, ojeroso y vestido con arapos.
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Encontrar ideas sobre las cuales escribir no es difícil. Si no se nos ocurre nada, es bueno salir a caminar o mirar por la ventana. Podemos también hojear el periódico o, revisar los sucesos del día, en busca de algo inusual. En Internet se encuentran varios sitios que ofrecen ideas precursoras para historias, y básicamente el ejercicio consiste en usar nuestra fantasía para responder ciertas preguntas sin pensarlas, escribiendo de forma apresurada tan rápido como nos sea posible.
Ejemplo 1
¿Quién se asomó por la ventana?
¿Qué estaban llevando los trabajadores?
¿Hacia dónde iban?
Ejercicios de este tipo estimulan el pensamiento creativo. Por supuesto, las preguntas puede formularlas uno mismo, pero es más productivo enfrentarnos a algo completamente desconocido.
Ejemplo 2
¿Quién es Laura?
¿Por qué está llorando?
¿Qué va a hacer ahora?
Ejemplo 3
¿A quién pertenece la casa de donde sale Gloria?
¿Por qué estaba allí?
¿Hacia dónde va ahora?
Precursores de escritura pueden ser también párrafos completos, pero el propósito es el mismo, encender la chispa de la creatividad para animarnos a escribir. A veces, cuando trabajamos en otra historia y nos sentimos estancados, es bueno recurrir a este tipo de ejercicios, para recuperar el flujo creativo. Diez minutos dedicados a ellos es mucho mejor que pasar horas y días sumidos en la frustración.
Ejemplo 4
Te despiertas un domingo, contento y listo para comenzar en día. Sin embargo, recuerdas algo, una ola de ansiedad recorre tu cuerpo y el optimismo desaparece en un instante. ¿Quién eres tú?¿Dónde estás?¿En qué consiste el recuerdo que arruinó tu día?
Ejemplo 5
Caminas junto a un arroyo, de repente descubres algo enterrado en la orilla, parece una cofre antiguo. Con cautela lo abres ¿Qué hay adentro?¿Cómo te sientes al respecto?¿Qué vas a hacer ahora?
Ejemplo 6
En la biblioteca que frecuentas, en un estante que conoces bien, aparece un día un libro que nunca antes habías visto ¿De qué se trata?¿Cómo llegó allí?
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Una de las formas más sencillas de transformar una frase en una historia, es hacer la pregunta ¿qué pasaría si …? A partir de la respuesta se formula de nuevo la pregunta y así van surgiendo otras posibilidades.
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Lo quiero intentar
Ejercicio 8 —A partir de una palabra, escribo seis o siete preguntas que comiencen con ¿Qué pasaría si…? Si me animo, a partir de las respuestas redacto un cuento, o las guardo como referencia para una historia posterior.
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Cuentan quienes lo han intentado
[Maira S., 32 años]
Palabra: Lápiz
¿Qué pasaría si existiera un lápiz que escribiera por sí solo?
¿Qué pasaría si gracias a él un niño mediocre llegara a ser el más brillante del colegio?
¿Qué pasaría si con el poder del lápiz, cuando fuera adulto pudiera llegar a ocupar altas posiciones?
¿Qué pasaría si hubiera utilizado tanto el lápiz que estuviera a punto de desaparecer?
¿Qué pasaría si al escribir por última vez el mensaje fuera que con un árbol de tal bosque podría producirse otro lápiz mágico.
¿Qué pasaría el poder del lápiz cesara y no pudiera especificar a qué árbol en particular se refería?
¿Qué pasaría si con su gran influencia el hombre ordenara talar el bosque y hacer millones de lápices para buscarle un sustituto?
¿Qué pasaría si …
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[Rafael L., 27 años]
Palabra: Conejo
¿Qué pasaría si en un jardín apareciera un conejo misterioso?
¿Qué pasaría si un grupo de niños le pusieran una trampa?
¿Qué pasaría si tratando de atrapar el conejo llegaran a un reino mágico?
¿Qué pasaría si un hada les otorgara poderes fantásticos?
La historia:
A las nueve en punto de cada mañana, aparecía en el jardín un conejo de manchas negras y blancas. Salía de detrás de un arbusto, se detenía, miraba a quienes estuvieran presentes, y luego continuaba su marcha hasta perderse de vista detrás del cuarto de las herramientas. Los gemelos, hijos de los propietarios del lugar, convencen al hijo del jardinero para que les ayude a atraparlo. Pero este les cuenta las historias que le escuchó a su abuelo acerca de los fantasmas guardianes de los tesoros escondidos que adaptan formas de animales. Con esto sólo despierta más la curiosidad de los gemelos, y éstos deciden tenderle una trampa. Cavan un gran hoyo en el lugar preciso en que suele detenerse, y en efecto, el conejo cae en ella. Cuando los gemelos, con ayuda del hijo del jardinero, se acercan para sacarlo, encuentran que ya no está. Por el hueco se dejan ver unas escaleras que descienden a la profundidad de la tierra. Los gemelos tienen miedo, pero a la vez curiosidad, así que le ofrecen dinero al hijo del jardinero para que baje y les cuente lo que hay allí. Pedro, se llamaba el pequeño, y ni corto ni perezoso toma el dinero y emprende el descenso. El pasadizo está iluminado por antorchas. Al final de las escaleras encuentra una puerta entreabierta, y tras ella un gran salón con paredes de mármol. Sentada en un trono está la Reina del Interior, quien le concede poderes especiales.
Arriba, los gemelos que esperaban viendo el interior del agujero, son sorprendidos por una voz a sus espaldas, se trata del Pedro, que llevando una carretilla les pregunta qué es lo que hacen allí.
Atropelladamente los gemelos le hablan de un agujero y de conejos misteriosos, de antorchas y escaleras, pero Pedro no entiende nada. En ese momento llega el padre, un respetable doctor y dictamina que los chicos estuvieron mucho tiempo expuestos al sol y esa es la causa de la confusión. Los obliga a irse a su cuarto a descansar y ordena a una de las empleadas que les lleve una limonada.
Cuando todos se han ido, Pedro tapa el agujero, toma de nuevo su carretilla y sonríe satisfecho, pues sus nuevos poderes funcionaron a la perfección.
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